7/2/26
El marketing moderno opera como un antropólogo oportunista. Identifica las líneas de fractura en la sociedad (religión, política, ecología, feminismo, tradición vs. progreso) y posiciona a la marca en un lado de la trinchera.

¡Nos vemos en la próxima edición!
Para entender por qué se derramó sangre en lo que hoy es la localidad de Francisco Álvarez (Moreno) a fines de enero de 1852, debemos analizar las fuerzas tectónicas —políticas y económicas— que estaban chocando en ese momento.
Hacia 1850, la economía argentina estaba en tensión. Juan Manuel de Rosas, desde Buenos Aires, ejercía un control total sobre la Aduana de Buenos Aires.
Políticamente, el país vivía bajo la hegemonía de Rosas, quien postergaba indefinidamente la sanción de una Constitución Nacional.
En enero de 1852, el Ejército Grande ya había cruzado el Paraná y avanzaba por el territorio bonaerense hacia la capital. Rosas, en lugar de salir a enfrentarlos en campo abierto con todo su poder, envió fuerzas de vanguardia para hostigar y desgastar a Urquiza.
El 31 de enero de 1852, la vanguardia de Urquiza —al mando de oficiales como el general Juan Pablo López— se topó con una división de caballería rosista liderada por el coronel Hilario Lagos en los denominados Campos de Álvarez.
Aunque militarmente se considera una "escaramuza de avanzada", su impacto fue determinante por tres razones:
Hoy, Francisco Álvarez lleva el nombre del propietario de aquellas tierras en el siglo XIX, pero el monolito conmemorativo ubicado en la zona de la estación recuerda que allí se decidió una parte fundamental del destino de la República Argentina. Lo que hoy es un paisaje urbano pujante, fue en 1852 la última frontera antes de la caída del régimen más largo de nuestra historia.
En la historia del Partido de Moreno, los nombres de los fundadores suelen llevarse los laureles. Sin embargo, en el siglo XX, surgió una figura que, sin haber nacido en estas tierras, las eligió para ejercer una de las medicinas más difíciles y nobles: la medicina social. Alcira de la Peña no solo fue una de las primeras mujeres médicas del país, sino también una luchadora incansable que puso a Moreno en el mapa de la política nacional.
Nacida en Salto en 1910, Alcira perteneció a una generación de mujeres que debió forzar las puertas de la universidad. Se graduó como médica en la UBA en una época donde el estetoscopio parecía ser un privilegio masculino.
Pero Alcira no se quedó solo en la ciencia. Su sensibilidad social la llevó a afiliarse al Partido Comunista, donde rápidamente se destacó por su oratoria y su capacidad de organización. Su vida fue un equilibrio constante entre el guardapolvo blanco y la militancia, enfrentando persecuciones y detenciones a lo largo de diversas dictaduras y períodos de proscripción.
En 1951, Alcira de la Peña marcó un antes y un después en la historia democrática argentina. En las primeras elecciones donde las mujeres pudieron votar y ser elegidas (gracias a la Ley de Sufragio Femenino), ella integró la fórmula presidencial junto a Rodolfo Ghioldi.
Aunque su figura crecía a nivel nacional e internacional (participó en congresos en la URSS y China), Alcira eligió Moreno para vivir y ejercer su profesión. Su casa y consultorio se convirtieron en un lugar de referencia para los vecinos.
Alcira de la Peña falleció en 1998, pero su nombre no se borró. Hoy, en Moreno y en el país, se la recuerda como una mujer que:
Actualmente, diversas agrupaciones sociales y centros de salud en la región llevan su nombre o se inspiran en su ética de trabajo, manteniendo viva la llama de la doctora que curaba con la misma pasión con la que militaba.
Seguramente has sentido "mariposas en el estómago" antes de una cita o un "nudo" ante una mala noticia. Durante años pensamos que eran solo metáforas, pero la ciencia moderna ha confirmado algo asombroso: tienes un segundo cerebro en tus entrañas.
No, no sirve para resolver ecuaciones matemáticas, pero el Sistema Nervioso Entérico (SNE) —una red de más de 100 millones de neuronas que tapiza tu aparato digestivo— está en comunicación constante con el cerebro que tienes en la cabeza, dictando mucho más que tu digestión.
Existe un canal de comunicación directo llamado nervio vago. Lo interesante es que no es una calle de una sola vía. De hecho, se estima que el 90% de las señales viajan desde el intestino hacia el cerebro, y no al revés.
Esto significa que tu sistema digestivo le está "informando" constantemente a tu mente sobre tu estado de salud, tus niveles de energía y hasta tu humor. Si tu intestino está inflamado o bajo estrés, tu cerebro recibirá señales de alerta que pueden manifestarse como ansiedad o irritabilidad.
Si pensabas que la serotonina (la hormona del bienestar) se producía solo en tu cabeza, prepárate para la sorpresa:
Dato Clave: Se calcula que entre el 90% y el 95% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino.
Además, la microbiota —esa comunidad de billones de bacterias que viven en ti— también ayuda a producir dopamina y melatonina. Por eso, un desequilibrio intestinal no solo te causa pesadez física; puede ser el culpable silencioso de que te sientas desanimado o de que no puedas conciliar el sueño.
Para que este sistema funcione como una orquesta, necesitas alimentar bien a tus bacterias. Aquí te dejo una guía rápida para distinguirlos:
| Tipo | Función | Ejemplos |
|---|---|---|
| Probióticos | Son bacterias vivas beneficiosas que "colonizan" tu intestino. | Yogur natural, kéfir, chucrut, kombucha, kimchi. |
| Probióticos | Es la fibra que sirve de "alimento" para esas bacterias. | Ajo, cebolla, plátano (especialmente si está un poco verde), avena, alcachofas. |
Cuidar tu segundo cerebro no requiere de suplementos costosos, sino de hábitos conscientes:
Tu intestino no es solo un tubo de procesamiento de alimentos; es un centro de comando emocional y biológico. Escuchar a tu "intuición" (literalmente) y cuidar lo que pones en tu plato es, quizás, la forma más rápida y efectiva de mejorar tu claridad mental y tu estado de ánimo.La próxima vez que sientas algo en el estómago, no lo ignores: es tu segundo cerebro tratando de decirte algo.
El marketing moderno opera como un antropólogo oportunista. Identifica las líneas de fractura en la sociedad (religión, política, ecología, feminismo, tradición vs. progreso) y posiciona a la marca en un lado de la trinchera.
Para las empresas, esta estrategia no es un capricho ético, sino una necesidad de supervivencia en un mercado saturado.
El uso de la cultura como herramienta de manipulación tiene costos profundos para el tejido social:
El vicio más evidente de esta estructura es la falta de autenticidad o el oportunismo ideológico.
Elige una consonante y una vocal para formar una sílaba. ¡Escucha cómo suena!